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martes, 9 de septiembre de 2014

¿Dónde están los dioses del pasado?

El logotipo de la pirámide inacabada con el ojo en la cima es muy antiguo y ya era usado en la antigua Mesopotamia. Hay unas connotaciones que nos indican que una serie de fuerzas ajenas y ancestrales, que desaparecieron en un momento de la Historia, continúan hoy día entre nosotros. ¿Dónde están todos esos dioses del Pentateuco? ¿Dónde están todos esos dioses de la Torá? ¿Dónde están todos esos antiguos dioses Incas y Sumerios? Allí donde uno vaya se encuentra con una gran cantidad de deidades que de la noche a la mañana han desaparecido, dejando a sus pueblos en la más absoluta soledad. Aparte si cada cultura representó a sus dioses con cierto aspecto y forma es porque tenían la capacidad de verlos, probablemente. Cuando dibujaban al ganado lo hacían con bastante fidelidad, cuando dibujaban a los hombres y a las mujeres lo hacían muy bien. Entonces, ¿que nos hace pensar que cuando dibujaban a los dioses los estaban inventando? No tendría ningún sentido. Esa gente podía verlos. Los dioses interactuaban con los Humanos.



 Y esas fuerzas, esas entidades no se han ido, no nos han dejado a nuestro libre albedrío, están ocultas, y hay que saber reconocerlas. El Humano convivía con los dioses. Pero ¿porque ahora no podemos verlos si siguen existiendo? Pues el Humano tiene olfato, gusto, oído, vista y tacto, y según la Física moderna, con estos sentidos solo percibimos el cinco por ciento de lo que hay. El Humano ha perdido la esencia, nos pasamos la vida luchando contra lo que no deberíamos luchar, competimos contra aquel que tenemos al lado, contra el que está más allá, cuando conducimos, cuando estamos en el trabajo, tal vez con nuestros amigos al intentar mantener una postura competitiva. Buda decía que aquel que lucha constantemente está muerto; y esto lo dijo hace 2700 años. Por eso el nunca entraba en este tipo de discusiones ni debates para tratar de mantener su postura. Y así pasamos nuestra vida, miramos a la izquierda y a la derecha, perdemos el horizonte de lo que tenemos mientras nos estamos embruteciendo. Hemos perdido sintonización con muchas cosas que están ahí frente a nosotros y que no somos capaces de verlas por haber perdido ciertas cualidades. Solo mirar nuestro entorno, cemento, cristal; es totalmente antinatural. Y lo más triste no es para un adulto, lo más triste es que nuestros niños están viviendo en un entorno en el que no encajan, y es duro aceptarlo. No estamos haciendo a hombres y mujeres, estamos haciendo consumidores, gente productiva, votantes, pero no a hombres y mujeres. Eso se ha perdido. Habría que recuperar muchas esencias que hemos dejado atrás hace ya mucho tiempo. Todo esto forma parte de un plan “maquiavélico”. Hemos hablado ya en otros artículos de los vectores que siguen las fuerzas políticas, ese ente que llaman Mercado, todo eso pertenece a esa fuerza que está por encima de nosotros. La liberación no se busca a nivel grupal sino personal. Intentar luchar contra esas fuerzas que nos sobrepasan en número, en inteligencia, en conocimiento y en tamaño es absurdo. Es como si una mosca intentase vencer a un gorila, no se puede. Entonces la victoria está dentro de uno mismo. Hablo de apertura de corazón y apertura de mente.
Hasta la próxima.
SuperFeRaD

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¿De dónde venimos?

miércoles, 25 de junio de 2014

¿Vió el profeta Ezequiel una nave espacial?

  Los siguientes acontecimientos debieron desarrollarse en el año 592 antes de nuestra era, y nos han sido transmitidos por el profeta Ezequiel.

  Su libro comienza así:  "Sucedió en el año 30, a cinco del cuarto mes, que, cuando yo me encontraba entre los exiliados a orillas del río Kebar, se abrieron los cielos...  Y ví cómo un viento huracanado venía del norte, y una gran nube rodeada de rayos resplandecientes y de un fuego continuo, y en medio de éste relampagueaba un metal brillante.  En su centro aparecían figuras como de cuatro seres vivientes;  se asemejaban a hombres.  Y cada uno tenía cuatro caras, y cada uno también cuatro alas.  Sus piernas eran rectas, y las plantas de sus pies eran como las de un ternero, y resplandecían como bronce bruñido...  Y entre estos seres aparecían como brasas de fuego ardiente, se veían como unas antorchas moviéndose entre ellos de un lado a otro, y el fuego resplandecía, y de él salían relámpagos...  Luego ví en el suelo, junto a cada uno de los cuatro seres, una rueda.  

martes, 24 de junio de 2014

Los antiguos dioses del espacio

  Solo con representaciones gráficas de dioses que vuelan, escupen fuego, se posan sobre la Tierra podrían llenarse volúmenes enteros, pues desde muy antiguo se hicieron retratos de los dioses mitológicos, ya pintándolos, ya grabándolos en la piedra.  Es incalculable el número de figuras de seres que sostienen en sus manos curiosos instrumentos o utensilios.

miércoles, 4 de junio de 2014

La raza humana es esclava



Les dejo aquí este vídeo que, espero, sirva para despertar conciencia.  Recomiendo verlo en pantalla completa.  Un abrazo a todos.  FT

Los mapas de Piri Reis

  El palacio Topkapi, en Estambul, fué transformado en 1929 en museo de antigüedades.  El 9 de noviembre del mismo año el director del Museo Nacional Turco, B. Halil Eldem, encontró dos fragmentos de un mapa trazado por el marino Piri Reis, que antaño desempeñó el cargo de almirante de la Flota en el mar Rojo y en el golfo Pérsico.  Fué en 1513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallipoli, comenzó a confeccionar sus mapas, que en 1517 ofreció como regalo al sultán Selim I, conquistador de Egipto, durante un viaje que hizo por este país.

  Ya antes de este hallazgo, Piri Reis gozaba en Turquía de gran fama como cartógrafo, al conservarse hasta 215 mapas firmados por él, junto con un escrito marginal en que el propio autor los comenta.  En cuanto a los primeros mapas a que nos referimos, fueron trazados sobre piel de gacela y aún pueden apreciarse sus exquisitos colores.  Los fragmentos hallados forman parte de los planisferios que utilizaba nuestro almirante.

Mapa de Piri Reis

¿De dónde venimos?

  Estoy firmemente persuadido de que en los mitos, a falta de un vocablo más preciso para designar los fenómenos de vuelo, se utiliza la palabra "dioses" como sinónimo de viajeros del espacio.  Una y otra vez comienzan los textos con frases como "toma tu estilete y escribe", o "mira bien lo que te muestro, y comunícaselo a tus hermanos y hermanas".  Los antiquísimos depositarios de tales mensajes difícilmente podían entenderlos o aprovecharse de su contenido;  en realidad se dirigían a generaciones futuras.  ¡Los destinatarios éramos nosotros!  Con los conocimientos que poseemos sobre nuestros satélites, estamos ya capacitados para reconocer los hechos a que aluden tales relatos.  Sabemos el aspecto que ofrece nuestro planeta visto desde gran altura.  El símil de la "masa y el dornajo", con que en el poema de Gilgamesh se describe la tierra contemplada desde lejos, nos dice a las claras lo que aquellos antiguos astronautas veían.

Gilgamesh
  Fábulas, leyendas, mitos y sagradas escrituras están preñadas de verdades, de hechos reales.  A nosotros  toca desbrozar esas tradiciones y limpiarlas de sus elementos fantásticos para intentar llegar hasta su entraña misma.  Cuando lo hayamos conseguido, tendremos en nuestras manos la verdadera protohistoria de la humanidad.  A todo el mundo debiera interesar esta investigación, ya que la pregunta "¿de dónde venimos, adónde vamos?" concierne y acucia a todos los pueblos de la Tierra.

  En la mitología se habla de seres que "transitan" por el espacio desde tiempos inmemoriales.  Los nombres de constelaciones como la Osa Mayor y la Osa Menor, el Cisne, Hércules, el Aguila, la Hidra y los doce Signos del Zodíaco datan del tercer milenario antes de Cristo.






miércoles, 30 de octubre de 2013

La máquina de Antikythera

  En ésta oportunidad voy a referirme a un misterioso hallazgo ocurrido en 1900, más precisamente en la Pascua de aquel año.  Ocurrió en el Mar Egeo durante una fuerte tormenta que llevó a un barco de pescadores de esponjas del Dodecaneso hasta la pequeña isla rocosa de Antikythera, donde la tripulación no tuvo más remedio que esperar hasta que la tempestad pasara.

Finalizada la tormenta, y retomada la actividad pesquera, unos buzos del navío, en las profundidades del Egeo, a unos 60 metros de profundidad, dieron con los restos destrozados de una antigua galera griega que, más tarde se supo, había naufragado aproximadamente hacia el año 80 a. C. A bordo, si no toda, aún había buena parte de la carga: estatuas de bronce y mármol, jarrones y otros objetos por el estilo.  Pero entre la cantidad de esos objetos había uno que despertó la curiosidad de todos.

Un sofisticado instrumento que según los postulados clásicos no podría existir.
   En realidad, a simple vista el objeto no parecía la gran cosa. Tenía el aspecto de un bulto calcificado, semejante a uno u otro de los tantos  trozos de bronce corroídos por el agua salada que habían sido dejados a un lado como posibles partes de estatuas rotas que, ocho meses después, el arqueólogo Valerios Stais, del Museo Nacional, se hallaba examinando y limpiando concienzudamente. Hasta que, al quitarle a éste las capas calcificadas que lo cubrían, Stais creyó reconocer los fragmentos de un mecanismo de engranajes...
 
 

¡Imposible! 

 

     Estudiando el objeto con más atención, Stais descubrió una placa con inscripciones en griego antiguo que parecían referirse a los cuerpos celestes. Y concluyó que se hallaba ante una especie de reloj mecánico que bien podía ser del tipo astronómico.

     En opinión del epigrafista Benjamin Dean Meritt, que analizó luego las inscripciones, la forma de las letras usadas, y su sentido astronómico,  correspondían en efecto al primer siglo antes de Cristo (lo cual coincidía por completo con la fecha del naufragio, fechado finalmente en 65 +/- 15 años a. C.), de modo que sostuvo que el texto sería sin duda parte de un “parapegma”, o calendario astronómico, muy semejante al escrito por Geminos, quien vivió en Rodas alrededor del año 77 a. C. Pero, claro, la complejidad del mecanismo del que hablaba Valerios Stais nada tenía que ver- de acuerdo a los postulados clásicos – con  una cultura como la de los antiguos griegos, que eran puramente teóricos y  no practicaban las ciencias experimentales. Conque todos hicieron caso omiso de lo que Stais decía.

     ”Imposible”, fue la palabra que hizo que todo el mundo se olvidara del asunto... 




Luego de décadas de olvido...
    
     Pero, mucho después, en 1955, un físico e historiador de la ciencia de la Universidad de Yale, Derek J. de Solla Price,  supo del extraño objeto y viajó a Atenas para estudiarlo de cerca. El resultado de las investigaciones, que incluyeron exámenes con rayos X y tareas de limpieza por método electrolítico, dieron lugar finalmente a sorprendentes conclusiones. En efecto, como sospechaba el arqueólogo Valerios Stais, se trataba de un instrumento mecánico, ¡pero por lejos el más sofisticado que había llegado hasta nuestros días desde el remoto pasado! 
“Imposible”… pero real

      “Nada como este instrumento es conservado en otra parte. Nada comparable a él es conocido por ningún antiguo texto científico... Al contrario, por todo lo que sabemos sobre la ciencia y tecnología de la época helénica deberíamos haber opinado que tal aparato no podría existir, escribió al respecto de Solla Price en un artículo publicado en Scientific American en junio de 1959.

      El sorprendente mecanismo consistía de 40 ruedas de engranaje, 9 escalas móviles, 3 ejes, 1 rueda central de 240 dientes, 1 diferencial y 1 eje mayor. Y según explicó  el científico de Yale, era en realidad “…un gran reloj astronómicosin escape, o como una moderna computadora analógica que utiliza partes mecánicas para ahorrar tediosos cálculos”, cuya función era traducir las relaciones cíclicas de los cuerpos celestes, lo que hace a la esencia misma de la astronomía antigua y convierte a este complejo instrumento en el antecesor de nuestros modernos planetarios.

      Claro que - más allá de los precisos conocimientos matemáticos – para construir una máquina tal fueron necesarios sin duda modelos experimentales y planos y materiales y herramientas para fabricar los engranajes…Pero la historia, de nada de eso tiene noticias.

  A la izquierda podemos observar la Reconstrucción del mecanismo de Anticitera en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas (fabricado por Robert J. Deroski basándose en el modelo de De Solla Price).
 

Proyecto de investigación Antikythera


El proyecto de investigación Antikythera, un equipo internacional de científicos con miembros de la Universidad de Cardiff (M. Edmunds, T. Freeth), Universidad de Atenas (X. Moussas. I. Bitsakis) y la Universidad de Tesalónica (J. S. Seiradakis), en colaboración con el Museo Arqueológico de Atenas (E. Magkou, M. Zafeiropoulou) y la Institución Cultural del Banco de Grecia (A. Tselikas), usando técnicas desarrolladas por HP (T. Malzbender) y X-tex (R. Hudland) para el estudio del mecanismo de Antikythera, desarrolló una fotografía 3D basándose en tomografía computarizada de alta resolución.
El resultado fue que se trata de una calculadora astronómica que predice la posición del sol y la luna en el cielo. El artefacto muestra las fases de la luna en cada mes utilizando el modelo de Hiparco. Tiene dos escalas en espiral que cubren el ciclo Calípico (cuatro ciclos Metónicos, 4 × 19 años) y el ciclo de Exeligmos (3 ciclos de Saros, 3 × 18 años), prediciendo los eclipses de sol y luna. El mecanismo es aún más sofisticado de lo que se creía, con un enorme nivel científico en su diseño.
Gracias a las técnicas actuales, se habría podido entender el funcionamiento del aparato. Basándose en la forma de las letras que pueden leerse en el mecanismo (H. Kritzas) se estableció su año de construcción, entre el 150 y el 100 a. C., más antiguo de lo que se estimaba.
Como Hiparco fue el más importante astrónomo de la época, es posible que ese científico sea quien pensó el complicado mecanismo del instrumento

  Pero ahondemos un poco más en ésta maravilla del Mundo Antiguo.


Fijación de la fecha de los Juegos olímpicos

En el año 2008, Tony Freeth, Alexander Jones, John Steele y Yanis Bitsakis, publicaron en la revista Nature que el mecanismo servía para fijar con exactitud la celebración de los Juegos Olímpicos en la antigüedad. El interior del artefacto contiene una inscripción que indica Nemea (en referencia a uno de los juegos que fueron más importantes), y Olimpia. Con dichos diales se fijaba con precisión la última luna llena más próxima al solsticio de verano cada cuatro años, fecha en la que se iniciaban los juegos.



Nuevas investigaciones

Recientemente, en el año 2010, el grupo de Tacoma-Quilmes, integrado por James Evans y Alan Thorndike de la Universidad de Puget Sound (Tacoma, Estados Unidos) y Christián C. Carman de la Universidad Nacional de Quilmes (Quilmes, Argentina) ha hecho importantes contribuciones. En primer lugar, ha descifrado cómo el mecanismo reflejaba la anomalía solar. Y, en segundo, propusieron una novedosa forma en que se mostrarían los movimientos planetarios. Según ellos, el mecanismo no mostraría su posición en el zodíaco, sino ciertos eventos importantes para los astrónomos (como el comienzo o fin de una retrogradación, la ocultación, etc). Sus contribuciones invitan a proponer la hipótesis según la cual el sistema de epiciclos y deferentes no surgió como respuesta a una exigencia platónica de circularidad de los astros, basada en su divinidad, sino por una razón mucho más terrestre: simplemente como una solución mecánica a la problemática de reflejar con engranajes las regularidades planetarias conocidas por los babilonios.

  Pues menudo hallazgo. ¿Podría tratarse de un objeto fuera de su tiempo? Pues saque Usted sus propias conclusiones.  Sin más por el momento, me despido hasta el próximo material.  FT

 

¿Somos ya esclavos de la Inteligencia Artificial?

La Inteligencia Artificial es una bendiciòn , desde mi punto de vista.  Nos ayuda a hacer nuestro trabajo, nos ayuda a generar imàgenes, nos...